jueves, 22 de noviembre de 2012

HUMILLANTE

Almagro perdió el clásico por cuatro a cero, y desató la furia de sus hinchas. 
El partido estuvo suspendido durante 14 minutos en primera instancia y luego por tres minutos.
La policía disparó balas de goma y hubo corridas con efectivos a caballo en las cercanías del Estadio.

Hubo un partido sobre el que intentaremos hacer una crónica objetiva, aún asumiendo que el sentimiento de "humillación" prevalecerá sobre cualquier intento de racionalización.
Humillante porque como la definición de esta palabra indica "abate el orgullo, hace sentir inferior, Etc."
Así nos sentimos, incluso ahora cuando comenzamos a escribir esta nota.
Almagro ingreso distraído y por eso a los cuatro minutos ya nos habían llegado dos veces sin demasiado peligro.
Luego el equipo se acomodó y empezó a tocar por abajo y a llegar con profundidad.
Así fue que a los 10 minutos Avalos tuvo el primer mano a mano que desperdició intentando colocarla a la izquierda del arquero Rios, que contuvo el remate.
A los 15 se lesionó Ruquet, quien tuvo que salir de la cancha por un problema en su codo que se habría dislocado.
La visita avisaría a los 25 con un disparo tras una media vuelta de Soriano que Centeno pudo manotear por arriba del travesaño.
Cinco minutos más tarde, Yassogna le ganó a Lanaro (a quien se lo vio mucho por el piso y luego se iría lesionado) quien asistió a Ruiz para que definiera con un remate cruzado y ascendente que le rompió el arco a Centeno.
El clima de la tarde allí cambió.
Esa primera media hora fue otro partido, parejo con llegadas en ambos arcos. 
Pero el gol cambió todo.
A partir de allí las imprecisiones aumentaron y el equipo pareció quedarse sin ánimo, sin fuerzas...
A los 45, nuevamente Avalos, mano a mano, lo tuvo dentro del área chica, a un metro de la línea de gol, pero la cabeceó a las manos de Ríos que tapaba otra gran posibilidad

En ST Almagro tuvo para destacar solo un tiro libre de Figueroa en el primer cuarto de hora.
A los 20 Ruiz puso el 0-2 tras una jugada que para algunos pareció que se inició fuera de juego.
Cinco minutos después tras un centro de Ruiz y un cabezazo de Soriano que puso el 0-3 se desataron los incidentes.
De la tribuna arrojaron piedras y objetos por lo que el árbitro decidió suspender el partido.
Durante los 14 minutos que estuvo demorado hubo corridas en las tribunas y la policía disparo balas de goma.
Luego los efectivos hicieron un barrido desalojando primero la tribuna lateral y luego más de la mitad de la cabecera local dejando solo una porción habilitada donde permanecieron los pocos hinchas que no se fueron del estadio.
Mientras desde el exterior se escuchaban sirenas, disparos y las herraduras de los caballos contra el asfalto de la Montada galopando por las calles Villa Raffo, adentro consultó al jefe del operativo y reanudó el juego.
A los pocos minutos el partido tuvo que ser nuevamente detenido, porque arrojaban proyectiles desde el exterior de la cancha hacia la tribuna donde estaban los 70 visitantes que fueron trasladados a guarecerse en un rincón, detrás de un puesto de alimentos y bebidas.
A partir de ello se jugó el último tramo del segundo tiempo.
Tres llegadas claras pudieron terminar en gol, incluso un blooper en una salida de arco que hubiera sido el colmo, hasta la llegada del cuarto gol por intermedio de Montero en el minuto 104, tras un pase de Soria que le sacó fácilmente la pelota a Biblia de sus pies como si fuera un niño. 
La gente hizo escuchar su repudio y todos nos fuimos de la cancha con la sensación de que algo tiene que cambiar.
Pendiente quedará el análisis del árbitro que no cobró dos penales y falló contra Almagro en faltas en tres cuarto de cancha todo el partido, como afectaron las lesiones de Ruquet y Lanaro, la buena tarde que tuvo el arquero Ríos y la especulación respecto a que hubiera pasado si de las que tuvo Avalos aunque sea entraba una.
Nuestro compromiso con la verdad nos obliga a reflejarlo en esta crónica, pero ahora el sentimiento de humillación gobierna soberano en nuestros corazones.
Se perdió mucho más que un partido.
Almagro profundizó su crisis futbolística y de no tomarse medidas que modifiquen el rumbo, inevitablemente se extenderá al plano institucional.


Así quedó la tribuna despues que la policia desalojó a los hinchas

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