martes, 3 de noviembre de 2015

EL DIA QUE EL ABUELO JUGO EN ALMAGRO



Armando Arístides Zumpano dedicó gran parte de su vida al Club Almagro.
Fue tesorero en varias oportunidades y se jactaba por tener los números siempre equilibrados y ordenados en balances.
El tenía un negocio en Gascón y Honduras, con varios banderines tricolores colgados entre las góndolas.
Todos los clientes sabían algo de Almagro, a veces lo cargaban y a muchos los hizo hinchas y socios.
En algunos momentos se ausentaba de la escena avisando que se iba a trabajar "con Almagro".
¿Qué era eso?
Se encerraba entonces en un estudio con una mesa grande en la que desplegaba libros, biblioratos, hojas llenas de cuentas, facturas... No se podía molestarlo, justamente porque estaba "con Almagro".
Eso lo advertía claramente Doña Carmen, y se cumplía como orden
En ese mismo escritorio recibía todas las vísperas de la fiestas a Don Pedro Benedeto, quien lo visitaba religiosamente para estas fechas y compartían un pedazo de pan dulce y una copa de Sidra o Champagne.
Fue muy amigo de los hermanos Centoira, especialmente del gordo que muchas veces lo llevaba a la cancha con el Torino.
Juan Tomaro siempre fue el hombre más respetado cuando en familia se hablaba de la Comisión Directiva.
Nunca supimos bien como era esa dupla en la intimidad, pero lo que quedaba claro era el respeto mutuo.
Su compañera Carmen supo esperarlo con comida caliente, ya tarde cuando regresaba de las reuniones en la Sede.
Toda la familia fue parte de los eventos que se realizaban en la calle Medrano. Fiestas, rifas, cenas, shows...
Almagro estaba por toda la familia dando vueltas como eje común.
Sus hermanos Epifanio y principalmente Pascual Zumpano, sus hijos Juan Carlos y Asunción, su sobrino Juan José Zumpano que también fue tesorero, su yerno Eduardo Cosenzo su nuera Susana Angelozzi y todos sus nietos y bisnietos que hoy suman más de 30 personas que algo recibieron de ese amor por el tricolor. 
Ese era Armando, un tipo muy correcto, de carácter fuerte, seguro, alto, erguido, de ojos claros y bigote señorial, siempre con traje y corbata.
Había una corbata en particular azul blanco y negro que era la que llevaba a la cancha.
Armando, nuestro querido abuelo, por quien somos hinchas de Almagro, y a quien quisimos homenajear el sábado pasado.
Le tocó jugar con la cinco, nada menos que representado por Franco Quiroz, un luchador que deja todo por la azul blanco y negro.
Igual que el abuelo Armando, que seguramente estuvo viendo el triunfo frente a Español desde algún lugar y sufriendo en el final tal como estamos acostumbrados los que conocemos bien a nuestro Club.
Dos de sus nietos, Rodrigo Cosenzo y Juan Pablo Zumpano quisimos homenajearlo de esta manera tan particular, a la vez colaborando con dineros que se destinarán a obras para Almagro, algo que seguramente Armando Zumpano también valoraría.
Cuando no íbamos de la cancha donde nos entregaron la camiseta nos cruzamos con Romanito, quien no pierde oportunidad en recordarlo con cariño al abuelo, y nos señaló el cuadro que está colgado en la sala mixta antes del vestuario, en donde se lo puede ver en la foto blanco y negro, parado junto al  equipo de 1965.
Gracias a la CD por esta brillante idea, gracias Franco Quiroz por la calidez en la entrega de la camiseta y gracias a vos Abuelo Armando Zumpano por regalarnos la pasión por Almagro.
 

 

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