sábado, 26 de octubre de 2019

EMOTIVO HOMENAJE TRICOLOR A ZLOTO


Fotos: Lei Rajtman
Se reconocía hincha de Almagro y de Boca.
Y que el homenaje a Marcelo Zlotowiazda haya llegado desde el Tricolor es todo un símbolo de lo que él construyó en la vida.
Siempre fiel sus principios, con espíritu crítico hacia el poder y del lado de los más débiles.
Fue un acto breve pero muy intenso.
No hubo lágrimas, aunque la emoción desbordaba el pasillo previo a la cabina Nº 7 a la que desde ahora y por siempre la llamaremos “la cabina de Zloto”.
Estaba toda su familia presente, incluyendo a su madre, su esposa y sus dos hijas.
También amigos, entre los que se destacaba el periodista Ernesto Tenembaum por ser “el más famoso”, representantes de “La Poderosa” la organización social que edita la revista “la Garganta Poderosa” con la que él colaboraba y el presidente de Almagro Julián Romeo.
Las cálidas palabras del vicepresidente Luciano Camiñas precedieron al descubrimiento de una placa que identifica a la cabina de prensa y luego se abrió la puerta para que todos ingresaran a ver un retrato del periodista luciendo la casaca tricolor.
Finalmente todos los participantes se movilizaron al sector de prensa para participar de un lunch y para hacer entrega de una camiseta con el número 7 y la identificación “ZLOTOWIAZDA” impresa en la espalda.
Nuevamente la emoción envolvió a todos cuando, en medio de aplausos, una de una de sus hijas se puso la camiseta.
Hubo un momento para fotos, agradecimientos y charlas que se extendieron hasta que se escuchó el silbato del árbitro que indicaba el reinicio del partido.
El acto había concluido, la sensación de que estas acciones hacen grande al club flotaba en el ambiente y se veía en las caras de satisfacción de los dirigentes, especialmente en Jorge Pujadas, uno de los que más trabajó en silencio para organizar el homenaje.
Todos volvieron a la platea para ver el segundo tiempo del querido Almagro, apurando el paso, ilusionados con goles y con ganas de alentar al tricolor, igual que hubiera hecho el querido Zloto.

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