miércoles, 14 de abril de 2021

FÚTBOL Y POLÍTICA: EN ALMAGRO, IMPOSIBLES DE SEPARAR


¿Alguien puede imaginarse que el presidente de un equipo que logra un ascenso a Primera pueda perder una elección?

Las posibilidades que eso suceda son, sin dudas, remotas.

Es por eso que se presume que en los años electorales los oficialismos ponen “toda la carne al asador” para ratificar con la obtención del éxito deportivo, que son merecedores de continuar en el sus cargos.

Es cierto qué hay algo de injusticia que deriva de esta lógica, ya que un presente gris puede terminar eclipsando momentos luminosos de gestión, y la última imagen se impone sobre la anteriores tal vez solo por el simple hecho de ser más reciente.


SOMOS FUTBOL

Esto en Almagro, nuestro club, es una realidad que se acentúa.

A diferencias de otras instituciones con disciplinas y actividades diversificadas en las que las sub comisiones generan corrientes de apoyos políticos variadas, en Almagro todo (o casi todo) se concentra en el futbol y por consiguiente en los resultados futbolísticos.

Aquí no sucede como en el club Vélez que ofrece 47 actividades deportivas además del futbol, o como en Quilmes que tiene una Sub Comisión de Hockey que agrupa en esa sola disciplina a 750 deportistas, ni como Ituzaingó que a pesar de su humildad posee más de 4500 socios y varios deportes federados.

Almagro es diferente, Almagro es futbol y los presidentes son aplaudidos o puteados según los resultados del equipo de Primera.


¿MITAD DE AÑO O DICIEMBRE?

Esta aparente certeza:  “voto según como está el equipo”, volverá a ponerse a prueba en las próximas elecciones a realizarse este año.

Respecto a la fecha aún no hay definiciones, más allá de la insinuación del oficialismo de hacerlas en diciembre y la tibia advertencia de opositores exigiendo que sean a mitad de año, cuando se cumpla el mandato.

Todo indica que cuando esa insinuación se oficialice la “tibia advertencia” se convertirá en denuncia formal, pero hasta entonces todos parecen jugar una partida de Truco, pasándose señas y presumiendo, mientras orejean cartas que ocultan celosamente, evaluando “ir a la pesca o cantar la falta”.


Para peor en todo este juego de estrategias aparece la pandemia, que además de condicionar realmente la decisión sobre el momento y la modalidad del acto eleccionario, podrá ser utilizado como excusa para obtener alguna ventaja, de manera similar a la discusión que hoy se produce a nivel país respecto a las PASO.

Nada extrañaría que la actual dirigencia, que ya utilizó discrecionalmente como argumento el “Protocolo Covid” para impedir el ingreso al estadio a periodistas que marcaron críticas a la gestión, vuelva a hacerse de estas artimañas para adecuar las condiciones y los reglamentos para su conveniencia.


SEGUNDO INTERROGANTE

Volviendo a la pregunta inicial: ¿Alguien puede imaginarse que el presidente de un equipo que logra un ascenso a Primera pueda perder una elección? y presumiendo la respuesta nos animamos a una segunda pregunta: ¿Puede ser reelecta la actual dirigencia si este este equipo no logra conseguir la regularidad que le permita afianzarse y ser protagonista del Torneo?

La respuesta parece indicar que no.


OJO, A NO CONFUNDIRSE

Los resultados deportivos condicionan a la política, pero atención: siempre estará primero Almagro y ninguna mezquindad, ni afán de poder, habilita a no sentir dolor en la derrota.

Todos los almagrenses deseamos el éxito de nuestro equipo, y todos los hinchas de verdad sufrimos cada derrota de nuestro querido tricolor.

Quien no sienta esto deberá repensar la esencia de su sentimiento por lo tres colores.

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